Introducción
La economía,
como disciplina de las ciencias sociales, comprende las formas como las
sociedades y las personas en particular resuelven los problemas de producción,
comercialización y consumo de bienes y de servicios, lo mismo que los modos
como se abastecen de ellos.
Por eso, es
necesaria una reflexión sobre los principales conceptos que sobre dicho tema se
han desarrollado, las maneras como han sido abordados y los problemas que el
ser humano ha tenido que afrontar a través de la historia, con el fin de
satisfacer sus necesidades básicas y prever un futuro con mejores condiciones
de vida.
La economía
es la ciencia social que estudia los procesos de producción, la distribución,
comercialización y consumo de bienes y servicios. Los y las economistas son las
personas que se encargan del estudio de la economía y hacen los análisis
respectivos para determinar la manera como los individuos, las comunidades, las
empresas y los Estados alcanzan sus objetivos en estos campos
Como la
economía es una disciplina que pertenece a las ciencias sociales, también
necesita de las demás disciplinas para lograr mejores resultados. Por ello,
para avanzar en sus estudios, la economía requiere de la psicología, la
historia, la geografía (económica), la sociología, el derecho y la ética, entre
otras. Estas disciplinas le aportan a la economía explicaciones acerca de la
forma como se determinan los objetivos, como se registran en el tiempo, en el
espacio, en una sociedad determinada y en un conjunto de normas y de leyes.
Tipos de
economía
Para efectos
de estudio, la economía se divide en dos grandes campos:
La teoría
de los precios, o microeconomía: Se
dedica al estudio, la comprensión y el análisis de las formas como se
interrelacionan la oferta y la demanda dentro del contexto de los mercados
competitivos, para determinar los precios de cada bien o servicio.
También estudia este mismo aspecto en lo que tiene que ver con el nivel de
salarios, el margen de beneficios y las variaciones de las rentas.
La
microeconomía parte
del supuesto que las personas cuando realizan operaciones económicas, lo hacen
con base en un comportamiento racional. Es decir, considera que en toda
operación económica, las personas buscar siempre un gasto de renta para obtener
la máxima satisfacción posible o, como dicen los analistas económicos, tratarán
de maximizar su utilidad. Por otra parte cuando los empresarios buscar
satisfacer a los clientes, intentarán obtener el máximo beneficio posible.
La
macroeconomía: Surge
con la publicación de La teoría general del empleo, el interés y el dinero
(1935), del economista británico John Maynard Keynes. Éste es el segundo campo
de la economía y se dedica a la comprensión de los problemas relativos al nivel
de empleo y al índice de ingresos o renta de un país.
El estudio de
la macroeconomía y sus conclusiones sobre las fases de expansión y depresión
económica se centran en la demanda total, o agregada, de bienes y servicios por
parte de los consumidores, inversores y gobiernos.
Según Keynes,
una demanda agregada insuficiente generará desempleo; la solución estaría en
incrementar la inversión de las empresas o del gasto público, aunque para ello
fuera necesario tener un déficit presupuestario.
Corrientes
económicas
Los inicios
de la ciencia económica: La economía ha sido una constante preocupación en la
vida de los seres humanos. En la Grecia clásica, Aristóteles y Platón trataron
los problemas relativos a la riqueza, la propiedad y el comercio, pero dentro
de los textos y los tratados filosóficos.
En la Edad
Media, la preocupación por la riqueza, la usura y la avaricia fueron temas de
primer orden, en la medida que eran juzgados y condenados por la religión. En
aquella época también se consideraba al comercio como una actividad inferior a
la agricultura. Sin embargo, la preocupación económica surge con las primeras
ciudades comerciales, en especial con el mercantilismo.
El
mercantilismo. Los mercantilistas consideraban que la riqueza de una
nación de pendía de la cantidad de oro y plata que tuviese. Aparte de las minas
de oro y plata descubiertas por España en el Nuevo Mundo, una nación sólo podía
aumentar sus reservas, de estos metales preciosos vendiendo más productos a
otros países que los que compraba de ellos. Conseguir una balanza de pagos con
saldo positivo implicaba que los demás países tenían que pagar la diferencia
con oro y plata.
La
preocupación mercantilista por acumular metales preciosos también afectaba a la
política interna. Era necesario que los salarios fueran bajos y que la
población creciera. Una población numerosa y mal pagada produciría muchos
bienes a un precio tan bajo como para poder venderlos en el exterior.
Así, se
obligaba a la gente a trabajar jornadas largas, y se consideraba un despilfarro
el consumo de productos que eran considerados suntuarios, como té, ginebra o
tejidos de seda. De esta filosofía también se deducía que, cuanto antes empezaran
a trabajar los niños, era mejor para el país.
La
Fisiocracia. Esta
doctrina económica planteaba que toda la riqueza era generada por la
agricultura; gracias al comercio, esta riqueza pasaba de los agricultores al
resto de la sociedad. Los fisiócratas eran partidarios del libre comercio y
sostenían que los gobiernos no debían intervenir en la economía. También
proponían que los ingresos del Estado tenían que provenir de un único impuesto
con el que se debía gravar a los propietarios de la tierra.
La
economía clásica
Los escritos
de Adam Smith se continúan con la obra de los economistas británicos Thomas
Robert Malthus y David Ricardo, y culminan con la síntesis de [ohn Stuart Mill,
discípulo de Ricardo. Los principios fundamentales son: la defensa de la
propiedad privada, de los mercados y de la teoría según la cual sólo a través
del principio de la competencia la economía política puede ser ciencia.
Planteaban
que la intervención de los gobiernos en el desarrollo de la economía nunca era
buena, mientras que le apostaban por completo al poder del egoísmo y su famosa
«mano invisible», que hacía posible que el bienestar social se alcanzara
mediante la búsqueda individual del interés personal.
Economia
marxista
Karl Marx fue
el autor de las teorías económicas socialistas más importantes. Para él, la
teoría del valor-trabajo representaba la clave del modo de proceder del
capitalismo y la causa de todos los abusos y de toda la explotación generada
por un sistema injusto.
De acuerdo
con este planteamiento, la explotación se mide por la capacidad de los
capitalistas para pagar sólo salarios de subsistencia a sus empleados,
obteniendo de su trabajo un beneficio (o plusvalía), que era la diferencia
entre los salarios pagados y los precios de venta de los bienes en los
mercados.
A largo plazo, Marx creía que el sistema capitalista
desaparecería, debido a que su tendencia a acumular la riqueza en unas pocas
manos provocaría crecientes crisis' por el exceso de oferta y por un progresivo
aumento del desempleo.
Las crisis del capitalismo se reflejaría en un
desplome de los beneficios, una mayor conflictividad entre trabajadores y
empresarios e importantes depresiones económicas. El resultado de esta lucha de
clases culminaría con la revolución y con el avance hacia el socialismo, y
luego hacia la implantación gradual del comunismo.
Economía neoclásica
La economía neo clásica plantea que los mercados
competitivos, las preferencias de los consumidores hacia los bienes más baratos
y la de los productores hacia los más caros, se ajustarían para alcanzar un
nivel de equilibrio.
Ese precio de equilibrio sería aquel que hiciera
coincidir la cantidad que los compradores desean comprar, con la que los
productores quieren vender. El equilibrio también se alcanzaría en los mercados
de dinero y de trabajo. En los mercados financieros, los tipos de interés
equilibrarían la cantidad de dinero que desean prestar los ahorradores y la
cantidad de dinero que quieren pedir prestado los inversores.
Economía keynesiana
John Maynard Keynes planteó una teoría que explicaba
el comportamiento económico, cuya interpretación constituye la base de la
macroeconomía contemporánea. Según él, como la cantidad de bienes que puede
adquirir un consumidor está limitada por los ingresos que él percibe, los
consumidores no pueden ser responsables de los altibajos del ciclo económico.
Por lo tanto, las fuerzas motoras de la economía son
los inversores (los empresarios) y los gobiernos, y de ellos depende el manejo
que se le dé al sistema económico que se haya implantado. A ellos también les
corresponderá trazar políticas económicas estables, que permitan satisfacer de
manera adecuada las necesidades de la población.
Así, en una recesión, y también durante una
depresión económica, las políticas económicas se deben encausar a fomentar la
inversión privada o, en su defecto, aumentar el gasto público. Mientras que si
lo que se produce es una ligera contracción, hay que facilitar la concesión de
créditos y reducir los tipos de interés, con el fin de estimular la inversión
privada y restablecer la demanda agregada, aumentándola de forma que se pueda
alcanzar el pleno empleo.
Economía analítica
Tanto la teoría neoclásica de los precios, como la
teoría keynesiana de los ingresos, han sido desarrolladas de forma analítica
por matemáticos, utilizando técnicas de cálculo, álgebra lineal y otras sofisticadas
técnicas de análisis cuantitativo. Esta especialidad se denomina econometría y
une la ciencia económica con la matemática y la estadística.
Los econometras crean modelos que vinculan cientos,
y a veces miles de ecuaciones, para intentar explicar el comportamiento
agregado de ul1a economía. Los modelos econométricos son utilizados
por las empresas y los gobiernos como herramientas de predicción, aunque su
grado de precisión no es ni mayor ni menor que cualquier otra técnica de
previsión del futuro.
La econometría o economía analítica utiliza métodos
muy complejos, en los que tienen en cuenta toda clase de datos, aún aquellos
que en apariencia son insignificantes. Con base en sus análisis, muchos
gobiernos y empresas toman sus decisiones.
Lectura complementaria
Una nueva ortodoxia: Las tesis de Keynes.
La exigencia de la época
La Gran Depresión sumió al pensamiento económico en
una grave crisis. La impotencia de los economistas para explicar los hechos y
su incapacidad para ofrecer medidas eficaces minaron la confianza en la
economía clásica y en los postulados considerados, hasta entonces, como
ortodoxos.
En 1936, sin embargo, se publicó la obra de Keynes
Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, en la que el economista
británico vertía conceptos que representaron una auténtica revolución en la
ciencia económica, y que legitimaba una serie de instrumentos de política
económica, considerados hasta entonces heterodoxos.
El favoritismo keynesiono: El éxito de aquella
Teoría general fue inmediato y duradero: se formó una escuela keynesiana, y el
keynesianismo acabó tomando carta de naturaleza como la "nueva
ortodoxia".
Hasta 1929 las medidas económicas teóricamente
necesarias para mantener la propiedad de un país se podían sintetizar en las
siguientes: patrón oro en los asuntos monetarios, librecambio en las relaciones
internacionales, flexibilidad de precios y salarios en la política el ciclo
económico y equilibrio presupuestario.
Todo ello con el más absoluto respeto a la ley de
Say, según la cual "toda producción crea su propia demanda", por lo
que la posibilidad de realizar acciones compensatorias de la actividad
financiera carecía de sentido, ya que el sistema económico superaría por sí
mismo la situación de crisis.
Pero los hechos parecían negar la validez a esta
doctrina, y contra ella arremetió Keynes. Aunque la expresión más elaborada de
su pensamiento se encuentra en la Teoría general. su espíritu crítico y su
captación de lo novedoso del escenario económico surgido tras la I Guerra
Mundial se manifiesta desde sus primeras obras.
La nueva propuesta
En su obra arriba mencionada, y partiendo de ciertas
simplificaciones, desarrolla toda una doctrina mediante la cual puede afirmar
con facilidad que" quien intenta ahorrar destruye el capital real",
al hacer hincapié en que son los empresarios, y no los consumidores, quienes
intervienen.
El papel de los consumidores ha de ser precisamente
ese: consumir' de manera que se produzca un aumento de la demanda que haga
atractiva la inversión a los empresarios.
Por otro lado, legitima la actividad económica del
Estado a través de las obras públicas como medio eficaz para dinamizar la
economía, con objeto de alcanzar un nivel de pleno empleo, que, para Keynes,
es un objetivo que es necesario conseguir.
es un objetivo que es necesario conseguir.
Por: Martín Uriz, Ignacio.
Crisis económicas del siglo XX.
Salvat
Desarrolla tus competencias
Competencia interpretativa
Haz un esquema o un cuadro que permita sintetizar
las diferentes corrientes económicas estudiadas en el presente tema.
Plantea las ventajas de las teorías económicas
actuales, frente a la economía clásica o frente a otro tipo de teorías.
Competencia argumentativa
Plantea las razones que justifican la inclusión de
las matemáticas, la estadística y la demografía en los análisis económicos que
se hacen en la actualidad.
Da razones de la importancia de la economía y de la
ciencia económica en la vida de las personas del siglo XXI.
Explica las razones por las cuales la teoría clásica
de la economía dejó de tener el valor preponderante cuando ocurrió la crisis
económica de 1929.
Competencia propositiva
En el contexto actual, la vida se rige por
principios económicos. Haz un listado de las principales implicaciones que
tiene el aspecto económico en la vida de las personas y escribe un análisis
crítico frente a tal situación.
Evaluación
Selecciona la respuesta acertada, de acuerdo con el
texto. Explica por qué es la respuesta y por qué las demás opciones no lo son.
El surgimiento de la economía como ciencia surge
cuando las naciones comienzan a preocuparse por su situación productiva, por su
necesidad de encontrar un método que les permitiera acumular cada vez más
riquezas y por el auge del comercio. En este sentido, una ciencia económica que
responda a las exigencias del mundo actual debe tener como principal
característica:
A. Establecer los mecanismos para controlar los
gastos de los Estados.
B. Ofrecer alternativas frente a un mundo de consumo
masivo en todos los campos.
C. Determinar las posibilidades de futuro dentro del
sistema capitalista imperante.
D. Plantear criterios básicos de sostenibilidad de
la economía y de la humanidad.
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